Mostrando entradas con la etiqueta la vida secreta de las palabras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la vida secreta de las palabras. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de mayo de 2015

LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS


Película de Isabel Coixet.
Impresionante denuncia contra la tortura humana, tanto, que deja sin palabras.

Quiero que conozcáis a Hannah. Ella, puede representar, quizás, el símbolo de todas las víctimas que tienen la suerte de sobrevivir, a las atrocidades cometidas en los conflictos bélicos como el de la ex Yugoslavia (por su proximidad cultural y territorial).
Hannah, es tan real que podría parecer un compendio de miles de víctimas. Sin embargo, el optimismo es el alma de la película. Pinceladas que van flotando entre la humedad que envuelve a los habitantes de la plataforma. Es este sufrimiento optimista, el que conduce a su salvación. Una salvación necesaria, también, para exaltar el trabajo contra la brutalidad humana que realizan algunas organizaciones como, "El Consejo Internacional de Rehabilitación para las Víctimas de la Tortura" (IRCT).



SINOPSIS

En un lugar aislado en medio el mar....
En una plataforma petrolífera, donde sólo trabajan hombres, ha ocurrido un accidente.
Una mujer solitaria y enigmática (Sarah Polley) que intenta olvidar su pasado, va a la plataforma para cuidar de un hombre (Tim Robbins), que ha quedado temporalmente ciego a causa del accidente. Entre ellos, va creciendo una extraña intimidad, un vínculo lleno de secretos, verdades, mentiras, humor y dolor, del que ninguno de los dos va a salir indemne, y cambiará sus vidas para siempre.
Es ésta, una película sobre el peso del pasado. Sobre el silencio repentino que se produce antes de las tormentas. Sobre veinticinco millones de olas, un cocinero español, (Javier Cámara), y una oca. Por encima de todo esto, es, una película sobre el poder del amor incluso en las más terribles circunstancias.
Veo el mar y no oigo las olas, sólo una voz infantil que dice: "En el fondo hay tan pocas cosas; millones y millones de litros de agua, rocas y gas, afecto, sangre, cien minutos, mil años, cenizas, luz, ahora, ahora mismo, hace un rato.
¿Os lo he dicho antes, verdad? Hay muy pocas cosas; silencio y palabras...


Mi nombre es Hannah. Soy enfermera. Extraña, solitaria, absorta en mis pensamientos, obsesiva por la higiene, misteriosa y con ataques de ansiedad. Soy sorda, escucho lo que quiero. Me ausento de lo que ocurre. No quiero oír. Desconecto el aparato de mi oído.
Nunca he hecho vacaciones en mi trabajo, no las necesito. No tengo vida propia ¿por qué he de descansar? Ni siquiera me he puesto enferma nunca, mi enfermedad no es del cuerpo.
Un día, en la fábrica en la que trabajo me obligan a coger vacaciones. Me voy a un pueblo de la costa. Aislada...ausente de lo que pasa.
Casualmente, en una cafetería oigo una conversación mantenida al teléfono. Alguien, necesita los cuidados de una enfermera, en alta mar, por un breve espacio de tiempo. Me ofrezco para cuidar de un hombre que ha sufrido un terrible accidente en una plataforma petrolífera.
Sigo oyendo la voz infantil:   ¿A quién le puede interesar? Sólo son las vacaciones de Hannah, esto es matar el tiempo antes que el tiempo te mate a ti. "Nunca veo dos olas iguales".
Voy a cuidar a Josef. Tiene quemaduras en la cara y en el cuerpo, diversas fracturas y una ceguera pasajera como consecuencia del accidente.
Resultado de imagen de imagenes de la vida secreta de las palabras
Jamás pensé que mi soledad y los enormes traumas de mi pasado, los confiaría a una persona extraña. ¿Quién iba a pensar que después de tanto tiempo, yo sonreiría ante un hombre, cuya burla parece malintencionada y al que le duele la vida?
Le miento para protegerme, porque no creo en nada. Vivo pensando que la vida, no es justa. Nada más.
En la plataforma se siente la soledad, más que en cualquier otro lugar. Se vive. Somos pocos los que vivimos allí. Hablo poco. Me gusta que no me molesten. Que me dejen en paz.
A pesar de esto, me gusta observarlos a todos, también a la oca que forma parte de este minúsculo mundo.
Me gusta balancearme al compás de las olas, mirando el mar. Su música me envuelve y se pierde con nostalgia junto al susurro del viento...
Estoy con Josef, le hago las curas intensivas que necesita. Poco a poco, en la íntima convivencia, se unen ambas soledades, nuestros viejos recuerdos; mis miedos y mis deseos; sus miedos y nuestra dura realidad.
Josef, suele ironizar para maquillar su trágico estado, me dice: Hannah, esta noche he soñado contigo. No te preocupes, no era un sueño erótico. Yo, sonrío y respondo con la misma ironía: Qué lástima"...
Otro día, Josef me confía,
 que a pesar de estar trabajando en la plataforma, no sabe nadar. Esto nos hace reír a los dos...El vínculo se va haciendo más fuerte.
Finalmente, me atrevo a confiarle quién soy en realidad, Dejo que toque mi cara, me despojo de mi blusa y guío su mano por las cicatrices que adornan mi pecho. Gruesas lágrimas recorren nuestros rostros. Josef, se enamora de mí y de mi trágico pasado.
Llega el momento en que Josef debe ser trasladado a un hospital. Esto significará que el peligro ha pasado y yo seguiré mi camino.
Una vez dado de alta en el hospital, Josef me busca. 
Por fin me encuentra y me dice: Hannah ¿vendrás conmigo?, ¿me tomarás de la mano y me ayudarás a cuidar de los dos?
Sigo mi camino, no quiero ligarme a ningún hombre...a ninguno...El tiempo decidirá, el tiempo dirá, qué hay que hacer.
Josef, insiste: ¿Vendrías conmigo Hannah, algún día...hoy...ahora...ahora mismo?
Segura de mi respuesta digo: Me da miedo pensar que vayamos a algún sitio juntos, porque, hoy no...quizás mañana tampoco, pero puede que un día empiece a llorar y llorar...y llore tanto que mis lágrimas te arrastren conmigo y nos ahoguemos los dos...
Josef me dice: "Aprenderé a nadar Hannah...Aprenderé a nadar, te lo prometo..."





Imágenes tomadas de internet. Serán retiradas a petición.